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Los padres también tienen derechos

adolecenciaLa adolescencia es cambio. El paso de la niñez a la adultez tiene notables y numerosos cambios. Cambio en lo biológico, cambio en lo emocional, cambio en lo intelectual, cambio en lo social y cambio en lo espiritual. 

En la pubertad ocurre un gran aumento del peso y la talla impulsado por el influjo hormonal, que a su vez madurará los órganos de la reproducción y las características sexuales secundarias. El aumento de peso es grande, de cuatro a seis kilos por año en el primer período. El estirón de la adolescencia se inicia primero en la mujer que en el hombre; creciendo a un ritmo diferente las distintas partes del cuerpo: las manos y pies primero, los brazos y piernas después y, finalmente, el tronco. 

El proceso de búsqueda de la identidad es la época de poner todo en duda, empezando por el propio yo, presentando crisis de diversa índole, con un desequilibrio creador y fecundo. En el conflicto dependencia-independencia se ve afectado el adolescente y su familia: separación psicológica con las figuras de apego, identificación con sus pares y finalmente regreso emocional a los padres. Los adolescentes tienen grandes cambios en su estado emocional, inclusive con grandes variaciones en el mismo día. 

En la adolescencia se construye el pensamiento abstracto, que permite pensar sobre hechos y opiniones contrapuestas, comprenderlas y analizarlas, por lo que se razona con mayor propiedad y se adquieren nuevos valores. 

Los adolescentes desarrollan relaciones significativas con sus pares. Progresivamente se establece una búsqueda de la identidad sexual y ocupacional y así, van adquiriendo progresivamente su identidad psicosocial.

Los adolescentes son inquisitivos en la temática espiritual, con frecuentes crisis en lo espiritual y lo religioso y con grandes variaciones que van desde el ateísmo al misticismo religioso.

En general, el adolescente disfruta de una buena salud; no obstante, está sometido a gran cantidad de riesgos que lo pueden llevar a perderla.

Por su rápido crecimiento, si no son satisfechas adecuadamente sus necesidades nutricionales, los adolescentes pueden caer fácilmente en la desnutrición, ya sea por dificultades económicas o por influencias de la moda, especialmente en las jóvenes preocupadas por una figura esbelta. Otro problema que puede ocurrir es el de la obesidad, por la ingestión exagerada, a veces compulsiva, de alimentos.

En el campo de la sexualidad, ante su ímpetu sexual, inexperiencia, y a veces escasa preparación y baja autoestima, fácilmente los adolescentes pueden adquirir un embarazo a tempranas edades, con las grandes dificultades que conlleva en el campo biológico, psicológico, social y espiritual de la pareja.

Si no se tienen las debidas orientaciones y precauciones, los adolescentes son presa fácil de enfermedades sexualmente transmisibles, tabaquismo, alcoholismo y farmacodependencia.

Las violencias consigo mismo (suicidios y lesiones) o con los demás (homicidios y maltratos) son otros grandes riesgos en este período de la vida. Además, son presa fácil, para ser incorporados a grupos armados al margen de la ley.

Los accidentes, especialmente los de tránsito, son frecuentes en jóvenes. Es conveniente recordar lo planteado para el período escolar, lo mismo que dar las orientaciones y apoyo según el medio y actividades específicas.

Otros trastornos biológicos, emocionales, cognitivos, sociales y espirituales pueden ocurrir además de los mencionados. La prevención de enfermedades se concreta actuando sobre el estímulo de factores protectores y sobre el bloqueo de factores de riesgo de enfermedades y lesiones. Promover la salud es estimular el desarrollo de las potencialidades para el bienestar y mejoramiento de la calidad de vida. Para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad los jóvenes necesitan apoyo individual, familiar y comunitario.

Lo fundamental es tener muy claro que esta es una edad de cambios, así como entender y acompañar inteligentemente a los jóvenes, lo que implica una buena dosis de comprensión y respeto y apoyarlos en su búsqueda de identidad y afianzamiento de su personalidad, esto es, una serena pero firme y sana orientación. 

Vivir implica afrontar riesgos y tener experiencias nuevas es afrontar incertidumbres. Los jóvenes requieren el apoyo y disponibilidad de los adultos significativos que brinden sus orientaciones y su mano amiga cuando sea necesario. Muchos de los trastornos en salud son debidos a la inexperiencia, por lo cual es necesario brindar la experiencia nuestra, sin caer en la crítica permanente: seamos la baranda disponible para prenderse cuando lo necesiten durante el paso del puente entre la niñez y la adultez.

Recomendaciones

  • Conozcan y entiendan los cambios normales, con el fin de respetarlos y apoyarlos
  • Brinden la posibilidad de consultas y asesoramientos gratuitos en salud para adolescentes
  • Ofrezcan alternativas a sus hijos adolescentes para el buen uso del ocio y tiempo libre que incluyan el deporte, la recreación y la cultura
  • Vinculen a sus hijos adolescentes a programas de desarrollo humano individuales y colectivos
  • Participen en la implantación de políticas públicas y ambientes saludables
  • Participen en la implantación en el colegio de sus hijos de políticas de formación para la convivencia y democracia
  • Asistan con sus hijos a programas de vigilancia epidemiológica, promoción de la salud y prevención de la enfermedad en la institución de salud que les corresponda
  • Participen en el impulso de programas de Municipios y Escuelas Saludables

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